Botox

A partir de los 40 años, debido al ritmo de vida que llevamos, la aparición de las primeras arrugas en el rostro se añade a la pérdida de firmeza; sobre todo en el tercio inferior de la cara. Con los años los músculos depresores tienen más tono y se va produciendo un descolgamiento de la piel, perdiendo tersura y desdibujándose el óvalo de la cara.

El Botox, también llamado Toxina Botulínica, es una proteína purificada que se inyecta en cantidades minúsculas en los músculos del rostro para relajarlos y prevenir la aparición de arrugas dinámicas o suavizar las que ya existen. Este tipo de tratamiento debe ser siempre aplicado por un profesional y con una larga trayectoria, ya que es muy importante que el especialista sepa buscar, ante todo, unos resultados que sean naturales y saludables.

El tratamiento no requiere anestesia y es indoloro. Consiste en introducir  unas gotas del producto en la zona de las arrugas, con una aguja muy fina que no notarás.

El Botox se aplica normalmente en 10 minutos, pudiendo el paciente hacer su vida normal nada más terminar el tratamiento.

Puedes leer algunos consejos para antes y después del botox pinchando aquí.